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20/03/2008 - RUTA A CANTABRIA o de los gruñones

Los días anteriores aunque nos dábamos ánimos unos a otros, las previsiones del tiempo daban miedo. No sabíamos si iban a ser unas vacaciones de Semana Santa o una Semana de Pasión. Pero la suerte estaba echada, nadie se rajó y todos a sufrir.

Salimos puntuales (9 de la mañana) gracias al “presi” que nos invitó a churros y al “serrano” que nos trajo aguardiente, a las 8,30 estábamos desayunando en el bar.

Embutidos en tanta ropa parecíamos más muñecos Michelín que moteros. Se estrenaba todo tipo de ropa, intercomunicadores, botas, cascos y hasta una moto.

Las seis burras con los doce valientes ponemos rumbo a tierrucas cántabras pasando por las mesetas castellanas que más bien parecían estepas rusas por el fuerte y helado viento. Eso si, sin una nube.

En el primer repostaje conocimos a un grupo de moteros segovianos que iban a San Vicente de la Barquera. Café en Frómista y rumbo a Herrera de Pisuerga donde nos desviamos para ir por el puerto de Piedrasluengas (1329m).

En Cervera de Pisuerga intentamos comer, pero estaba todo a tope con lo que seguimos carretera, parando en todos los restaurantes probando suerte. En una de estas paradas Fernando estrena la Kawa y se le va al suelo, sin consecuencias. ¡Joer lo que pesa!

Por fin en San Salvador de Cantamuda encontramos “La Taba” restaurante de comida casera y con menú de 13 €. Comimos ensalada de espinacas con manzana y queso, garbanzos con callos, jamón asado en salsa dulce, chuletas de cerdo y postres caseros.

Nada más comer sin poder abrocharnos el pantalón ni las fajas y algunos con cara de siesta comenzamos a subir Piedrasluengas, con auténticas estampas navideñas pues había nevado el día anterior. Paramos en lo alto del puerto dejando atrás Castilla y León, al este Alto Campoo, y al oeste Asturias al frente toda Cantabria para nosotros solos. Fotos de rigor y rumbo a Potes con ricas curvas y un desnivel de casi 1100 metros. Potes hasta la bandera, nos vamos. Enfilamos el desfiladero de La Hermida, éste si que es bonito y con curvas hasta hartarse.

Suprimimos de momento la visita a San Vicente de la Barquera porque como no podía ser de otra forma ya vamos mal de tiempo. Cogemos la autovía dirección Bilbao y en el cruce hacia Hoznayo despiste de Jose que sigue y casi llega a Bilbao a ver a Patxi. Gracias a Fernando de “Custom Sarón” que al verlos perdidos los acercó al centro de Solares donde los estábamos esperando. Reagrupados y con las posaderas doloridas llegamos a Hoznayo sobre las 21 horas y 460 km.

Reparto de habitaciones, ducha y un paseo para estirar las piernas. Cena en el hotel a base de raciones, cafés, chupitos, anises y risas.

Las mujeres con mucho cariño nos regalan unas camisetas artesanales con mensaje que ninguno entendemos, dedicadas al “más pájaro”, al “chistoso”, al “eléctrico”, al “gran groumet”, al “tesoreti” y al “milloneti” de parte de “la médium”,“mamita”,”boom”,”la chispi”,”la dulce” y “la presi”. Más risas y sobre la una casi todos a dormir, estábamos fundidos.

El viernes desayuno a las diez, sigue el viento, mejor temperatura y la lluvia no aparece. Ángela empieza con la dieta del Gelocatil. Nos ponemos en marcha hacia Suances por Torrelavega. Que pena de valle con esa fábrica Solvay en medio contaminando todo. En Suances pisamos la playa y subimos al faro desde donde se aprecia la belleza del Cantábrico picado y todo Suances con su hermosa playa.

Rumbo al pueblo de las tres mentiras, Santillana del Mar lleno de gente y tráfico, pero sin problemas para los Sin Prisa que dejamos las cabalgaduras en todo el centro. Paseo por sus calles empedradas, muchas tiendas, restaurantes y museos. Otro pueblo que se lo ha montado de cine. Hay gente que nos saluda al ver el nombre de Salamanca, y es que los chalecos del bar La Salle dan mucho juego.

Cumplida visita, dirección a Comillas con la intención de comer por el camino y lo hacemos en Cobreces. Floren y Tito se encargan del pan y las bebidas, de comer embutidos charros, de postre quesada cántabra y chupitos serranos de Emilio y Susana. ¡Rico rico!

En Comillas visita obligada a la playa, luego el Capricho de Gaudi y el palacio de Sobrellanos donde conocimos a moteros de Mototurismo Coruña, quienes nos han enviado unas fotos de nuestro grupo. Gracias.

Sin ver todavía la lluvia, a San Vicente de la Barquera, buenos paisajes y mucho aire. Entramos por el puente y al fondo las olas contra el rompeolas. Sobre la marcha nos saluda gente que nos vio en Santillana, unos nos miran admirados otros con pena y algunos con envidia. Paramos en el puerto y al fondo se ven Los Picos de Europa nevados. Saludamos a más salmantinos y los que no pensaban estrenar los chubasqueros, sorpresa, las primeras gotas caen y todos a equiparse. Ya lloviendo bien vamos al rompeolas a ver el Cantábrico cabreado. Vuelta a Hoznayo de noche por autovía y deja de llover para empezar a diluviar.

Después de cenar se empiezan a nombrar a los primeros gruñones y alguna gruñona.  Además no se qué han comido las mujeres que hacen piña enseguida y no aguantan una bronca aunque sea con razón.  ¿Serán los polvorones?  Ellas si que son más malas que el bicho de la patata.

Intentamos buscar a la pareja perfecta dentro de MSP, llegamos a la conclusión de que todos somos pluscuamperfectos.

Sábado Santo, santo sábado. Qué mañana, ahora llueve, ahora lo deja, ahora graniza, ahora llueve más, ahora sale el sol. En fin es el norte.

Cogimos las motos y a Santander derechos a la península de la Magdalena. Ya sin agua vimos los animales y el Palacio Real, mansión veraniega del rey Alfonso XIII. Paseo por el Sardinero en moto y a comer al puerto pesquero en el bar “La Cueva,”paella de marisco, sardinas, rabas, chipirones, mejillones y gambas. Volvimos a encontrarnos con los moteros de Segovia. Como hacia sol decidimos ir hasta Laredo pasando antes por Santoña.

En Laredo fotos con la pancarta y el cielo otra vez oscuro. Las mujeres se van de tiendas. Nosotros a hacer “el ranval” en la terraza del bar “Berna” donde conocimos a “Panchito” y a “Charly”, este último nos acompañaría ya hasta Salamanca.  La vuelta a Hoznayo, mal con agua y granizo pero con mucho ánimo porque había fiesta en la habitación 119.  Comida mucha, bebida más y dulces. Terminamos el aguardiente de Susana y todos al bar que estaba lleno de hinchas de la Real Sociedad que venían de perder con el Sporting.

Como era la última noche todo el mundo tomó copichuela, las risas fueron a más, alguno lloraba y alguna se meaba.  José Ángel empieza con chistes y le sigue “Charly” que en esta faceta también es un “crack.” Tenemos un apagón, pero nosotros a lo nuestro. Sobre la una las primeras unidades se empiezan a descolgar y al cabo de media hora más todos al sobre.

El domingo amanece granizando con ganas, pero antes de desayunar paró. Enseguida a preparar las bolsas, pagar y agradecer a la gente del hotel “Adelma” que nos hicieron sentir como en casa, hasta tal punto que Tito se pasó tres de los cuatro días en zapatillas.

Pensamos ir por el puerto del Escudo, pero las noticias del tiempo no eran muy buenas así que decidimos ir por la nueva autovía. Repostando encontramos unos colegas del “Club Lambretta de Eibar” que venían de hacer el camino de Santiago.

Nines y José Ángel nos enseñan la Casa Cuartel de Solares, que fue uno de sus primeros nidos de amor. Yo creo que a Nines se le escapó alguna lágrima, a José Ángel no.

Iniciamos la vuelta y en Torrelavega anuncian los carteles que en Reinosa hacen falta cadenas, tragamos saliva y “palante”. Todo nevado, la carretera en buen estado y cielo despejado, pero a medida que subimos aquello se complica, primero agua nieve, luego nieve. Gracias a las quitanieves la carretera estaba perfecta. Mucho tráfico y hay que ver la cara con que nos miran desde los coches. Pasado Reinosa mejora todo menos el viento que ya no nos abandonaría hasta Salamanca.

No encontramos donde comer, todo lleno, al final en el área de servicio “Los Chopos” de Osorno, donde pasan otra vez los moteros de Segovia. Unos bocatas de lomo que nos saben a gloria. Reposada a medias la comida, rumbo a Valladolid con penúltima parada en Cigales sólo para estirar las piernas y decidimos llegar hasta el área de servicio de Gomecello de un tirón para despedirnos allí porque lo que queríamos era llegar ya.

Llegamos a Salamanca sobre las 21.15 horas con 1170 km. 6 motos con 12 temerarios: Nines, Nieves, Paqui, Ángela, Nieves, Nieves, José Ángel, Floren, Pepe, Tito, Jose, y Fernando. ¡Ah! y “Charly.”

Solo queda agradecer a NINES y JOSÉ ÁNGEL todo lo hecho para que esto saliera adelante, ya que los hemos hecho trabajar más que a un motorista en la Vuelta a España.

Ha sido un placer y hasta la próxima.          Nieves y Fernando.

 
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